Angelizado

El otro día, a muchos kilómetros de aquí, esta mañana desayunaba solo. Tostada, tortilla y café. Ella no estaba sentada frente a mí y, sin embargo, estaba en todas partes.

Así nació Angelizado, la primera entrega de una nueva serie de décimas eróticas.

Un poema escrito en el instante, sin corregir después sus pasos, porque hay versos que no quieren ser perfectos: quieren conservar el momento en que aparecieron.

Mesa de desayuno en una cafetería al amanecer, con café, tostada y tortilla, y una figura femenina etérea formada por luz y humo, símbolo de una presencia amorosa.

Cuando el alba me ha encontrado,
tu recuerdo amanecía,
y antes que naciera el día
ya te había imaginado.

Quedé de ti rodeado,
aunque lejos de tu frente,
porque estabas tan presente
que, aun durmiendo en casa ajena,
me llenabas la mañana
y me habitabas la mente.

En la tostada dorada,
con tortilla y con café,
no sé cómo, pero fue
que también estabas sentada.

En aquella mesa armada
tu ausencia me sonreía,
cada bocado decía
que, por más que estés ausente,
te me sientas aquí enfrente
y hasta el café te sabía.

Tú, Ángela oliverizada,
yo, tu Oliverio sincero;
después de tanto sendero
sigues en mí instalada.

Y yo en ti, mi enamorada,
diecisiete, y claramente
ya vivimos mutuamente:
tú me has angelizado,
yo te he oliverizado,
y así somos, felizmente.

Donde mire, allí apareces:
en la calle, en un cristal,
en cualquier cosa casual,
sin buscarte te me ofreces.

Y cuanto más lejos creces,
más te llevo aquí, a mi lado.
Ya no hay duda ni cuidado,
ni hace falta explicación:
si estás en cada rincón,
soy un ser angelizado.


Angelizado y Oliverizada

No inventé esas palabras para conseguir una rima.

Nacieron en una sesión con nuestra terapeuta sexual.

Ella nos habló del hecho relacional: cuando dos personas comparten la vida durante años, siguen siendo dos personas distintas, pero la existencia de cada una ya está atravesada por la otra. Nos lo explicó hablando de una vida de Ángela Oliverizada y una vida de Oli Angelizado.

Fue ponerle nombre a algo que ya estaba ocurriendo.

Yo sigo teniendo mi forma de ser. Ella conserva la suya. Pero después de tantos años juntos hemos creado también un pequeño Universo que no pertenece enteramente a ninguno de los dos y, al mismo tiempo, pertenece a ambos.

El Universo que crea una pareja

Ese Universo está hecho de cosas enormes y de cosas diminutas.

De una manera de tocarse. De palabras que solo vosotros entendéis. De olores que significan hogar. De desayunos, viajes, enfados, reconciliaciones, sexo, cansancio, risas, manías, miedos y recuerdos. De saber cómo respira el otro cuando duerme y reconocer su presencia incluso cuando no está.

Por eso ya escribí sobre el olor como una forma de regresar a casa en Fragancia del cuerpo al amanecer. Y en El Privilegio de tu Cascada, ese mismo universo de pareja aparece desde otro lugar: el cuerpo, el sabor, la entrega y el placer compartido.

Son territorios diferentes de una misma geografía íntima.

Cuidar nuestra pequeña Galaxia

Una de las cosas que la terapia nos ha enseñado es que una relación no se conserva sola. Cada día trae su propia inquietud (Mateo 3:14), su cansancio, sus deseos y sus pequeños terremotos.

Hay que cuidar ese Universo.

Para mí, lo más importante, mi misión en la videa, 🙂 es cuidar a la persona con la que lo he construido y dejar que ella me cuide. No como un intercambio en el que uno hace algo para recibir sexo, alegría o cariño a cambio, sino porque cuando ese espacio común está bien atendido, el deseo, las risas, la complicidad y el placer encuentran un lugar donde seguir viviendo.

Tal vez en tu relación no existan las palabras Angelizado u Oliverizada. Quizá tengáis otras. O quizá nunca hayáis necesitado ponerles nombre.

Pero si lleváis mucho tiempo juntos, puede que conozcas esa sensación: mirar algo estando a solas y descubrir que, de alguna manera, el otro también está mirando contigo.

Quizá amar durante muchos años sea también eso: seguir siendo dos y aprender a cuidar el Universo que ha nacido entre ambos.

Yo sigo siendo yo. Ella sigue siendo ella.

Pero mi mirada ya está Angelizada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio