El placer no se almacena,
no se guarda en un cajón.
No se ahorra entre las manos,
no se mide con razón.
Un orgasmo es un regalo,
un temblor sin condición,
un acto limpio de amor
cuando lo entrega el corazón.
Regala un orgasmo,
regálalo ahora,
que se marchita la hora
y después no hay lugar.
Regala un orgasmo,
como si fuera el último,
por el mero placer
de dar y dejarse dar.
No preguntes demasiado,
no calcules el final.
Hay caricias que se pierden
por pensarlas de más.
Si el deseo abre su puerta,
si la noche empieza a hablar,
deja que el cuerpo responda
lo que no sabe explicar.
Regala un orgasmo,
regálalo ahora,
que se marchita la hora
y después no hay lugar.
Regala un orgasmo,
sin pedir nada a cambio,
solo ver gozar,
solo ver estallar.
Y por cierto…
si no tienes a quién regalarlo,
si la vida se queda mirando,
si el deseo no sabe dónde dormir…
regálamelo a mí.
Regala un orgasmo,
regálalo ahora,
que se marchita la hora
y después no hay lugar.
Que llueva abundante
el gozo sobre la humanidad.
Que llueva abundante
el gozo sobre la humanidad.
El placer no se almacena.
No se ahorra.
Un orgasmo es un acto de amor,
un regalo que se da sin cálculo.
Y si no sabes a quién dárselo…
aquí tienes mi dirección del alma.
Regala un orgasmo
regálalo ahora
que se marchita la hora
y después ya no hay lugar
Regala un orgasmo
como si fuera el último
aunque no te lo pidan
por el mero placer de dar
Regala un orgasmo
sin pedir nada a cambio
y ver gozar
y no poder más y estallar
Por cierto, si no tienes a quién regalar
regálamelo a mí
Y que llueva abundante
el gozo sobre la humanidad



