
Hay textos que se nos clavan en la memoria, no por su belleza clásica, sino por la fuerza con que desbarrancan nuestras certezas. Hay palabras que huelen a cine, a bohemia y a un erotismo voraz.
«Una mujer con bigotes, tiene un sexo aspirador, como una ventosa, y aunque pretendas defenderte de ellas usando calzoncillos erizables, pantalones de amianto o pararrayos testiculares, todo sería inútil, por la violencia con que arrojan su sexo y antes de que puedas darte cuenta te desbarrancan en una montaña rusa de espasmos interminables y después no hay más remedio que resignarse a meses de inmovilidad si pretendemos recuperar los kilos perdidos en cada instante.»
Estas líneas, que muchos recordarán con la voz de Darío Grandinetti en la magistral película El lado oscuro del corazón, de Eliseo Subiela, son la puerta de entrada a este rincón del Santuario. Es un erotismo que no pide permiso, una trampa ineludible que te atrapa y te devora.
El origen surrealista: Oliverio Girondo y el Texto 22
Pero, ¿de dónde viene esta voracidad?
Para los verdaderos eruditos de la piel y el verso, es vital rastrear la fuente. El director Eliseo Subiela adaptó el guion de su película basándose en la prosa surrealista de Oliverio Girondo, el indiscutible maestro argentino de la vanguardia. En su obra original, concretamente en el poema en prosa Espantapájaros (Texto 22) publicado en 1932, Girondo nos advierte con una crudeza clínica y poética:
«Las mujeres vampiro son menos peligrosas que las mujeres con un sexo prehensil. (…) Contra las mujeres de sexo prehensil, en cambio, casi todas las formas defensivas resultan ineficaces.»
El eco del Peregrino
Girondo nos advierte de un abismo que todos, en el fondo, deseamos pisar. El verdadero instinto no entiende de defensas, de asimetrías, ni de pararrayos.
Cuando la pasión te sujeta con esa fuerza prehensil, el cuerpo entero se rinde a la inmovilidad del placer consumado, sin importar si los cánones de belleza aprueban o no esa trampa mortal. ¿Te has dejado arrastrar alguna vez por esa voracidad donde rendirse es la única victoria posible?
¿Qué significa exactamente «prehensil«?
En biología, un apéndice prehensil es aquel adaptado genéticamente para agarrar, sujetar o envolver a su presa (como la cola de un mono o los tentáculos de un pulpo).
Cuando Girondo habla de un «sexo prehensil«, abandona la metáfora romántica para describir un órgano salvaje; un abismo anatómico diseñado, literal y poéticamente, para atraparte sin posibilidad de escape.